Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – Análisis de Onimusha: Way of the Sword, el regreso de una saga que llevaba demasiado tiempo esperando su momento

Han pasado muchos años desde que Onimusha tuvo una entrega completamente nueva, tantos que recuperar la saga suponía prácticamente presentarla de nuevo a buena parte del público. Capcom tenía además un problema añadido: los juegos de acción con espadas han cambiado muchísimo desde la época de PlayStation 2 y, después del éxito de los Souls, cualquier título que incluya bloqueos, parries, enemigos contundentes y cierta exigencia termina inevitablemente comparado con ellos. Y Onimusha: Way of the Sword tampoco se libra de esas comparaciones.

Las primeras horas pueden llevarnos precisamente a pensar en Sekiro y otros juegos similares, especialmente cuando empezamos a familiarizarnos con los bloqueos, desvíos y contraataques. Sin embargo, después de avanzar en la aventura, nuestra impresión ha cambiado bastante. Hay elementos de los souls reconocibles, por supuesto, pero Capcom los utiliza dentro de un juego de acción mucho más tradicional y accesible.

Un duelo de espadas bajo la lluvia muestra el detalle en las expresiones y vestimentas de los personajes en Onimusha: Way of the Sword. Foto: HardZone.es

Way of the Sword recupera algunos de los elementos que siempre han definido a Onimusha, empezando por los Genma y el Guantelete Oni, y los lleva a un sistema de combate moderno que acaba convirtiéndose en el principal atractivo de esta nueva entrega. No intenta recuperar exactamente la forma de jugar de hace dos décadas, pero tampoco parece interesado en seguir todas las tendencias actuales. El resultado es un juego que tiene personalidad propia y, al menos durante todo lo que hemos podido jugar, nos ha dejado con ganas de continuar.

Historia: Miyamoto Musashi contra los Genma

La nueva entrega abandona el Japón del periodo Sengoku de los primeros juegos para llevarnos hasta comienzos del periodo Edo, concretamente a una versión fantástica de Kioto que está sufriendo una invasión de los Genma. En medio de todo este caos aparece Miyamoto Musashi, probablemente el espadachín más conocido de la historia de Japón, y el nuevo protagonista de la saga.

El protagonista de Onimusha: Way of the Sword desenvaina su katana en un entorno sombrío que recrea la atmósfera del Japón feudal. Foto: HardZone.es

Como ocurría con las anteriores entregas de Onimusha, Capcom mezcla personajes y acontecimientos históricos con elementos sobrenaturales sin preocuparse demasiado por mantenerse fiel a los libros de historia. El Musashi que encontramos aquí es una reinterpretación del personaje adaptada al universo de la franquicia y termina vinculado al Guantelete Oni, una circunstancia que le permite enfrentarse a los Genma y absorber las almas que dejan tras ser derrotados.

Los primeros compases de la historia pueden resultar algo confusos. El juego introduce rápidamente personajes, nombres y conceptos mientras todavía estamos intentando entender qué está ocurriendo en Kioto y cuál es exactamente el papel de Musashi en todo ello. No llega a resultar especialmente difícil de seguir, pero sí necesita algo de tiempo antes de que todas esas piezas empiecen a encontrar su sitio.

Dos guerreros se encuentran frente a una cabaña en una zona boscosa durante una secuencia de Onimusha Way of the Sword. Foto: HardZone.es

Una vez superada esa introducción, la situación mejora bastante. La trama comienza a explicar mejor las motivaciones de los personajes y los acontecimientos que estamos presenciando, hasta el punto de que aquella sensación inicial de estar recibiendo demasiada información desaparece prácticamente por completo. Sin entrar en acontecimientos concretos, la historia nos ha parecido interesante y consigue darnos motivos suficientes para seguir avanzando.

También nos ha gustado Musashi. Capcom podía haber optado por convertirlo en un protagonista excesivamente solemne debido a la figura histórica que representa, pero el personaje tiene bastante más carácter. Sus conversaciones y reacciones funcionan bien para descargar algunas situaciones especialmente tensas y ayudan a que no todo el argumento dependa exclusivamente del conflicto con los Genma.

Varios guerreros se agrupan en una zona sombría durante una secuencia de Onimusha: Way of the Sword. Foto: HardZone.es

Por las restricciones previas al lanzamiento, no podemos profundizar en determinados personajes y acontecimientos, y tampoco creemos que hacerlo beneficiase demasiado al análisis. Una parte importante de la aventura consiste precisamente en descubrir qué está sucediendo en Kioto y cómo terminan relacionándose los distintos personajes que encontramos durante el viaje.

Jugabilidad: un sistema de combate que encuentra rápidamente su propio ritmo

Es inevitable hablar de Sekiro cuando vemos por primera vez el sistema de combate de Onimusha: Way of the Sword. Nosotros mismos tuvimos esa sensación durante los primeros enfrentamientos: los enemigos telegrafían sus ataques, tenemos que prestar atención al momento adecuado para bloquear o desviar y algunos rivales pueden castigarnos bastante si empezamos a pulsar botones sin pensar. La comparación, sin embargo, pierde bastante fuerza cuando empezamos a dominar el combate.

Un momento de la exploración en Onimusha: Way of the Sword, donde el protagonista interactúa con el entorno de una aldea sombría. Foto: HardZone.es

Musashi tiene muchas más posibilidades de las que inicialmente parece y, sobre todo, Way of the Sword nos anima a utilizarlas de manera ofensiva. Podemos esperar un ataque para responder, pero también tomar la iniciativa, romper la defensa del enemigo, utilizar diferentes armas y combinar nuestras capacidades con los poderes del Guantelete Oni. Los combates terminan teniendo un ritmo considerablemente más rápido de lo que esperábamos inicialmente.

El Issen vuelve a ocupar un lugar importante dentro del sistema. Ejecutarlo correctamente requiere ajustar muy bien el momento de nuestra respuesta, pero la recompensa merece la pena. Cuando conseguimos leer al enemigo y responder justo cuando corresponde, el impacto resulta tremendamente satisfactorio, tanto por el daño realizado como por la propia puesta en escena. Y esta no es la única forma de defendernos. Los bloqueos, desvíos y esquivas nos permiten responder de distintas maneras dependiendo del enemigo que tengamos delante. Esto evita que todos los encuentros se solucionen repitiendo constantemente el mismo parry y hace que poco a poco vayamos identificando qué respuesta funciona mejor contra cada tipo de ataque.

Un enfrentamiento con katanas durante el transcurso de una misión en Onimusha Way of the Sword. Foto: HardZone.es

Aquí es donde más nos ha convencido Way of the Sword. El juego tiene suficiente profundidad para obligarnos a aprender sus sistemas, pero no convierte cada grupo de enemigos en una prueba de paciencia. Los rivales normales permiten jugar de una forma bastante agresiva y aprovechar todo el repertorio de Musashi, mientras que determinados enfrentamientos importantes nos obligan a medir bastante mejor nuestros tiempos.

La dificultad también está bien ajustada. Hay situaciones donde hemos tenido que cambiar nuestra forma de combatir y enemigos que pueden hacernos bastante daño si cometemos varios errores consecutivos, pero en ningún momento hemos tenido la sensación de que el objetivo del juego sea frustrarnos. Capcom parece más interesada en que aprendamos a manejar correctamente la espada que en hacernos repetir una zona una y otra vez.

Escena de combate nocturno en Onimusha: Way of the Sword, mostrando la interfaz de usuario y el enfrentamiento contra samuráis en un entorno rural. Foto: HardZone.es

Después de tantos juegos intentando aprovechar el éxito de los Souls, agradecemos especialmente esta decisión. Onimusha recoge algunas ideas que han demostrado funcionar muy bien durante estos años, pero conserva un ritmo propio de un juego de acción. Podemos centrarnos en dominar el combate porque resulta divertido hacerlo, no porque el juego nos obligue a aprender cada movimiento de cada enemigo para conseguir avanzar.

El Guantelete Oni y las almas vuelven a tener mucho peso

Derrotar enemigos permite absorber las almas que dejan atrás mediante el Guantelete Oni, recuperando así una de las mecánicas más reconocibles de la franquicia. No se trata simplemente de un guiño a los anteriores Onimusha, ya que las almas forman parte de la progresión y terminan influyendo directamente en nuestras posibilidades durante los combates.

Escena de combate en Onimusha Way of the Sword donde se aprecia la interfaz de usuario y los efectos visuales durante un enfrentamiento. Foto: HardZone.es

A medida que avanzamos podemos mejorar las capacidades de Musashi y ampliar nuestro repertorio. El juego introduce estas posibilidades de forma bastante gradual, algo que agradecemos porque durante las primeras horas ya tenemos suficientes conceptos nuevos que aprender. Una vez conocemos las bases, comienzan a aparecer nuevas opciones que permiten experimentar bastante más.

Interfaz de juego en Onimusha: Way of the Sword mostrando la mecánica de absorción de almas tras un enfrentamiento. Foto: HardZone.es

También disponemos de diferentes armas y herramientas Oni que modifican nuestra forma de afrontar determinadas situaciones. No vamos a enumerarlas porque descubrirlas forma parte del propio progreso de la aventura, pero sí hemos notado que el combate continúa creciendo después de las primeras zonas. Lo que inicialmente parece un sistema relativamente sencillo acaba ofreciendo bastantes posibilidades cuando empezamos a combinar correctamente sus diferentes elementos.

Otro detalle que ayuda muchísimo es la sensación de impacto. Las espadas tienen peso, los enemigos reaccionan a nuestros ataques y las animaciones hacen que resulte fácil entender cuándo un golpe ha conectado correctamente. El sistema de desmembramiento y la cantidad de sangre que aparece durante algunos enfrentamientos completan un combate bastante más violento de lo que quizá esperábamos inicialmente.

Escena de combate cuerpo a cuerpo en Onimusha Way of the Sword, donde se aprecia el intercambio de golpes con espada en un entorno boscoso. Foto: HardZone.es

 Exploración: no necesita un mundo abierto para funcionar

Las primeras zonas de Onimusha: Way of the Sword son bastante lineales. El juego tiene muchas cosas que enseñarnos durante el comienzo y utiliza escenarios relativamente cerrados para introducir sus mecánicas mientras avanzamos con la historia. Esto puede hacer que durante las primeras horas parezca que toda la aventura seguirá una estructura prácticamente de pasillo. Aunque no es exactamente así.

A medida que avanzamos aparecen zonas más amplias en las que tenemos mayor libertad para investigar, desviarnos del camino principal y buscar recompensas. Seguimos estando dentro de escenarios delimitados y nunca existe la intención de convertir Kioto en un gran mundo abierto, pero encontramos suficientes desvíos como para que explorar tenga sentido.

Entorno forestal con elementos arquitectónicos tradicionales japoneses en una escena de Onimusha: Way of the Sword. Foto: HardZone.es

También encontramos personajes, actividades secundarias y pequeños puzles que ayudan a cambiar el ritmo. Algunos escenarios invitan bastante a detenernos y revisar habitaciones o caminos que inicialmente podríamos pasar por alto, especialmente cuando empezamos a comprender qué tipo de secretos suele esconder el juego.

Esta estructura nos ha gustado bastante. Después de años en los que prácticamente cualquier aventura parecía necesitar un mapa enorme lleno de iconos, agradecemos encontrarnos con escenarios más contenidos. Capcom puede controlar mejor el ritmo de la historia y de los combates sin impedirnos salirnos momentáneamente del recorrido principal.

Entorno rural con arquitectura tradicional japonesa en una captura de Onimusha Way of the Sword. Foto: HardZone.es

No todos los escenarios tienen el mismo grado de libertad y sigue habiendo secciones bastante dirigidas, pero la exploración mejora considerablemente después del comienzo. También contribuye el propio diseño de Kioto, porque incluso las zonas que sirven principalmente para conducirnos hacia el siguiente enfrentamiento tienen suficiente detalle como para que recorrerlas resulte interesante.

Gráficos: el RE Engine es una besta que sigue teniendo cuerda para rato

Capcom lleva tantos años utilizando el RE Engine que podríamos pensar que ya sabemos exactamente lo que puede ofrecer. Entonces aparece un juego como Pragmata, o este nuevo Onimusha: Way of the Sword y vuelve a recordarnos por qué el estudio continúa confiando en él.

El protagonista de Onimusha Way of the Sword frente a un altar iluminado por velas en un entorno natural decorado con flores rojas. Foto: HardZone.es

Visualmente nos ha parecido fantástico. La recreación de Kioto combina edificios, vegetación y espacios históricos con toda la parte sobrenatural asociada a los Genma. El contraste funciona especialmente bien porque el juego puede pasar de lugares relativamente tranquilos a escenarios completamente deformados por la presencia demoníaca sin perder coherencia artística.

Los personajes mantienen el nivel al que nos tienen acostumbrados las producciones recientes de Capcom. Rostros, ropa y materiales presentan muchísimo detalle, y las animaciones durante las conversaciones funcionan especialmente bien. Los Genma permiten al equipo artístico tomarse bastantes más libertades y encontramos criaturas con diseños realmente desagradables, algo que encaja perfectamente con el tono de la saga.

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