Xataka – Marruecos está construyendo una enorme autopista al Sáhara Occidental y ya tiene nombre para ella: «Presidente Donald Trump»

En lo que lleva de (segundo) mandato Donald Trump ha mostrado una peculiar inclinación a bautizar grandes infraestructuras con su nombre, en ocasiones para cabreo de los jueces. El apellido del republicano puede leerse ya en la entrada del Instituto de la Paz de EEUU o los carteles del aeropuerto de Palm Beach. Y la idea es que luzca también en el casco de los 25 nuevos buques que quiere incorporar la US Navy. Hay sin embargo una obra mayor que en breve incluirá un guiño al líder MAGA: una mega autopista marroquí que recorre el Sáhara Occidental.

La gran pregunta es… ¿Por qué?

¿Autopista Presidente Donald Trump? Correcto. Que al presidente estadounidense le gusta ver su nombre escrito en grandes carteles no es ninguna sorpresa. De hecho ya le ha valido un «tirón» de orejas de un juez por añadirlo al Kennedy Center de Washington sin contar siquiera con el Congreso. Lo curioso en este caso es que la obra en cuestión que incluirá su apellido está a miles de kilómetros de EEUU, en una zona geopolíticamente muy sensible.

La futura «Autopista Presidente Donald J. Trump» es una obra de más de mil kilómetros impulsada por Marruecos para conectar el sur del país con el Sáhara Occidental. Para ser más precisos, enlazará la ciudad de Tiznit, a 600 km al sur de Rabat, con territorios en disputa con el Frente Polisario, incluido el área Dajla, lo que en su día fue el antiguo asentamiento español de Villa Cisneros.

¿Quién lo ha anunciado? Si la decisión de Rabat no fuera lo suficientemente chocante de por sí, llama la atención por otro motivo, más formal: el anuncio no lo ha hecho el rey Mohamed VI ni ningún miembro del Gobierno marroquí, sino el propio Donald Trump, quien ha recurrido para ello a su altavoz favorito. 

El domingo. para sorpresa de estadounidenses, marroquíes y la comunidad internacional en general, el republicano publicó un mensaje en Truth Social que incluye un vídeo en el que se publicita la «President Donald J. Trump Highway» y se da algunos detalles sobre su desarrollo entre Tiznit y El Alaiún, la mayor población del territorio en disputa del Sáhara Occidental.

La pieza, de casi cuatro minutos, muestra imágenes aéreas de la carretera, de Mohamed VI y el propio Trump y banderas de Marruecos y EEUU. También se dedica a repasar la relación histórica entre ambas naciones. «¡Qué gran honor! Espero recorrer algún día toda esta magnífica carretera», añade el republicano.

¿Cómo es la autopista? La infraestructura abarca en total 1.055 km y se calcula que el proyecto costará cerca de 880 millones de euros. Una inversión notable para mejorar la comunicación entre el sur de Marruecos y el territorio del Sáhara Occidental, incluido el puerto de Dajla, en el que Rabat quiere replicar el éxito que ha logrado con la terminal de Tánger Med para competir con Canarias

En realidad, la autopista no es un proyecto nuevo. Se remonta a 2015 y surge del desdoblamiento y la ampliación de la carretera nacional que avanza por el litoral.

¿Por qué es importante? Más allá de su importancia logística o para el desarrollo de la región y la propia Dajla, la carretera tiene un claro significado geopolítico. Servirá para mejorar la comunicación entre el territorio marroquí que Rabat controla con el reconocimiento de la comunidad internacional y El Aaiún y Dajla, importantes polos urbanos del territorio en disputa del Sáhara Occidental. Es decir, una zona que Marruecos considera parte de su territorio legítimo y que el Frente Polisario reclama como la República Saharaui.

¿Cómo es la relación EEUU-Marruecos? Buena y antigua, como se desprende del vídeo y el mensaje compartido por el propio Trump. La relación diplomática entre ambas naciones se remonta a finales del siglo XVIII, pero sobre todo se ha fortalecido durante los dos mandatos del republicano. 

En 2020, al final de su mandato, Trump reconoció públicamente el Sáhara Occidental como parte de Marruecos, un gesto que reforzó la posición de Rabat de cara a la comunidad internacional. Por parte del régimen marroquí también hubo claros guiños a Washington: en 2020 Mohamed IV firmó los Acuerdos de Abraham para normalizar las relaciones entre los países árabes e Israel.

¿Hay algo más? Prueba de la buena sintonía existente entre Washington y Rabat es que ayer mismo, con motivo de la celebración del Día del Trono en Marruecos, el Departamento de Estado de EEUU emitió un comunicado, firmado por Marco Rubio, en el que reivindica la relación entre ambas naciones. 

«Bajo el liderazgo de Trump, EEUU ha sido inequívoco: reconocemos la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y apoyamos la propuesta de autonomía de Marruecos, seria, creíble y realista, como la única base para una solución justa, duradera y mutuamente aceptable», subraya Rubio.

Hay quien ha visto en el último guiño de Rabat a Trump algo más: una forma de ganar puntos para que la final del Mundial de 2030 se celebre en Casablanca. Al fin y al cabo Trump no es el responsable de tomar esa decisión, pero si para algo ha servido el Mundial de 2026 (además de sumar una nueva estrella al escudo de la Roja) es dejar patente la influencia que el republicano ejerce sobre la FIFA.

Imágenes | Truth 

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Marruecos está construyendo una enorme autopista al Sáhara Occidental y ya tiene nombre para ella: «Presidente Donald Trump»

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Carlos Prego

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