Un filósofo solo en una cabaña en mitad del bosque. Todo lo demás es silencio. Durante décadas y décadas, Henry David Thoreau ha sido el ejemplo canónico de la vida sencilla y el recogimiento. Frases como la que encabeza este artículo sobre las sillas que tenía el pensador norteamericano en su casa de campo.
Pero la historia no ha sido exactamente así: la cabaña de Thoreau estaba a menos de trescientos metros de la vía del tren; él, de hecho, bajaba al pueblo casi cada día y, una vez, llegó a meter allí dentro a casi treinta personas.
La explicación es sencilla, claro. La cita de Thoreau (su obra entera, de hecho) no trata sobre la soledad, ni sobre la autosuficiencia, ni sobre el autocontrol. La frase, en realidad, trata sobre el equilibrio.
¿Qué dice exactamente Thoreau? El texto está en Walden (1854), en el capítulo que dedica a los visitantes. Es, además, ligeramente distinta a la que suele circular: dice que tenía «una silla para cuando está solo, dos para cuando le visita algún amigo y tres para la sociedad».
Y parece una cuestión de matiz, es verdad. Pero no lo es. Cuando Thoreau escribió esto estaba ya hasta las mismísimas narices de que lo tacharan de ‘ermitaño’. Él mismo lo dice en el libro («pienso y amo la sociedad tanto como el que más»), pero sobre todo lo muestra. Henry recibió más visitas durante su retiro en el bosque que durante ningún otro momento de su vida.
Su experimento de recogimiento (los dos años, dos meses y dos días que duró) fue un periodo de autoconocimiento, pero nada más. Era Thoreau jugando a averiguar quién quería ser de mayor.
¿Y por qué es importante todo esto? A menudo, pensamos que los otros nos pueden ayudar porque han pasado por las mismas cosas que nosotros; porque han subido la misma montaña que nosotros. Pero no es verdad: en realidad, nadie está escalando esa misma montaña.
Los demás son de utilidad porque, mientras escalan sus propias montañas, tienen una perspectiva singular de lo que nos queda por delante y lo que hemos dejado atrás.
Vivimos una epidemia de soledad. En noviembre de 2023, la OMS declaró la soledad no deseada una amenaza para la salud a escala global y montó una comisión sobre el asunto, que publicó su informe en 2025. Ahí es donde Thoreau nos puede ayudar.
Porque la lección de las tres sillas no es la que nos venden. No es «siéntate en la primera silla». La lección es ten las tres sillas preparadas: buscar ratos de soledad elegida sienta bien, pero la soledad impuesta y crónica nos enferma.
Así que sí, merece la pena acordarnos del bueno de Henry David Thoreau: contemos bien las sillas.
Imagen | Yilei (Jerry) Bao | Abinash Jothimani
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La noticia
Henry David Thoreau, filósofo, «en mi casa tenía tres sillas, una para la soledad, otra para la amistad y la tercera para la sociedad»
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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