Xataka – El mayor terremoto en Venezuela en más de un siglo demostró además que casi todos tenemos un sismógrafo de bolsillo

El pasado 24 de junio, un par de terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia, provocando el mayor desastre sísmico que ha vivido el país en más de un siglo. Las víctimas mortales superan ya las 200, con más de 4.300 heridos y miles de desaparecidos. Edificios derrumbados en Caracas, el aeropuerto internacional clausurado y una zona de devastación que se extiende a lo largo de 150 kilómetros.

Curiosamente, segundos antes de que el primer terremoto golpeara, miles de usuarios de Android en Venezuela recibieron una notificación en sus móviles. No es que Google tenga el poder de predecir los terremotos, pero la base técnica y científica que hay detrás de su sistema de alertas es fascinante.

Un país sin sistema de alerta sísmica oficial. Venezuela no dispone de ningún sistema nacional de alerta temprana de terremotos. Si comparamos con regiones como Chile o Japón, que cuentan con miles de estaciones sísmicas, la red nacional en Venezuela tiene menos de 40, y esto es una enorme limitación en cuanto a capacidad de alerta y de cartografía de riesgos. El caso de Venezuela fue dramático debido precisamente a esta carencia, ya que el país no tuvo tiempo suficiente de evacuar.

Sin embargo, algunas personas recibieron avisos segundos o incluso minutos antes de notar el temblor gracias al sistema de Alertas de Terremotos de Android de Google. Pericles Sánchez, un escritor caraqueño de 39 años, recibió la alerta en su móvil con tiempo suficiente para salir a la calle antes de que llegara la sacudida más fuerte. Según explicó, su familia no sufrió daños en la casa.

Cómo convierte Google los móviles en sismógrafos. Todos los smartphones incorporan acelerómetros diminutos que pueden detectar señales indicativas de un posible terremoto. Si el teléfono detecta algo que podría ser un seísmo, envía una señal al servidor de detección de Google junto con su ubicación aproximada. Ese servidor combina la información procedente de muchos teléfonos para determinar si realmente se está produciendo un terremoto. Así es como Google compite contra el tiempo, ya que aprovecha que las señales digitales viajan a una velocidad muy por encima de la velocidad a la que se propagan las ondas sísmicas a través del suelo.

El sistema utiliza además modelos de inteligencia artificial entrenados con miles de eventos sísmicos documentados para analizar el patrón, la frecuencia y la coherencia de las señales recibidas desde múltiples dispositivos de forma simultánea. La alerta solo se activa cuando un número mínimo de teléfonos en la misma zona confirman a la vez un patrón sísmico reconocible.

Física. Los terremotos generan distintos tipos de ondas que viajan a velocidades diferentes. Las ondas primarias, o P, se mueven rápido (en torno a seis kilómetros por segundo) pero causan pocos daños. Las ondas secundarias, o S, son más lentas (entre tres y cuatro kilómetros por segundo) pero son las responsables de la mayor parte de la destrucción. El sistema de Android detecta las primeras ondas P, las que llegan antes, y envía la señal de alerta antes de que las S alcancen a las personas. Ese margen puede ser de pocos segundos o, para quienes están más alejados del epicentro, de hasta un minuto.

Durante un terremoto de magnitud 6,7 en Filipinas en noviembre de 2023, el sistema lanzó la primera alerta 18,3 segundos después del inicio del seísmo. Las personas más cercanas al epicentro recibieron hasta 15 segundos de aviso y casi 2,5 millones de personas fueron alertadas.

Dos tipos de alerta, según el peligro. El sistema emite dos categorías de avisos para terremotos de magnitud 4,5 o superior. La alerta BeAware está pensada para sacudidas leves e informa al usuario con una notificación convencional que respeta el modo silencio del teléfono. La alerta TakeAction está reservada para situaciones de mayor peligro, tomando el control de la pantalla y emitiendo un sonido fuerte aunque el móvil esté en silencio. En ambas aparece información sobre la magnitud estimada, la distancia al epicentro y recomendaciones básicas de seguridad.

Una red de 2.500 millones de personas. Google ha aprovechado los sensores de movimiento de más de 2.000 millones de smartphones para crear un sistema de alerta temprana de terremotos que es tan efectivo como los sismómetros convencionales, según un estudio publicado en la revista Science en julio de 2025. El sistema ha detectado más de 18.000 terremotos desde su despliegue en abril de 2021 y opera actualmente en 98 países.

En EEUU opera mejor que en el resto de países. El sistema no opera igual en todas partes. En California, Washington y Oregón, Google trabaja con el equipo de ShakeAlert, que utiliza una red de más de 1.600 sensores sísmicos instalados en el suelo para detectar los terremotos y determinar su localización y magnitud antes de enviar los datos a los dispositivos Android. Fuera de esos estados, el enfoque es el que se ha visto en Venezuela: detección colectiva mediante los acelerómetros de millones de móviles, sin infraestructura física en tierra. Y es precisamente en esa segunda modalidad donde el sistema resulta más valioso, porque cubre regiones del mundo que nunca han podido permitirse redes sísmicas profesionales.

Imagen de portada | Ricardo Aguilar y USGS

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El mayor terremoto en Venezuela en más de un siglo demostró además que casi todos tenemos un sismógrafo de bolsillo

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Antonio Vallejo

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