Wolfgang A. Mozart falleció hace más de dos siglos con 35 años, pero ni el tiempo que ha pasado desde su muerte ni su juventud han impedido que su talento siga sorprendiéndonos en 2026. Literalmente. Aunque pocos músicos han sido tan escrutados como el genio austriaco, la Bibliothèque Nationale de France (BnF) acaba de descubrir un cuaderno inédito de 1778 con partituras salidas del puño de Mozart. La obra, de 44 páginas, contiene siete piezas para flauta y arpa.
Más allá del valor artístico, el hallazgo arroja nuevas pistas sobre su vida.
La fecha: 02/02/2026. A veces el azar es caprichoso. La casualidad quiso que ese día, una semana después del 270 aniversario del nacimiento de Mozart, uno de los conservadores de la BnF estuviese revolviendo entre antiguos manuscritos del archivo cuando se encontró con una pieza que llamó su atención. «La abrí y vi pentagramas llenos de tachaduras, correcciones y añadidos», relata el empleado de la BcN, François-Pierre Goy, responsable de las colecciones previas a 1800.
«Reconocí la letra de Mozart, su forma de dibujar los corchetes, las claves de sol redondeadas inclinadas hacia adelante, los compases finales dobles con fermatas arriba y abajo», explicaba Goy a Le Monde. Si no es habitual encontrar una obra inédita de Mozart, aquel hallazgo en concreto resultaba aún más excepcional: el cuaderno data de finales del XVIII, pero no está firmado y la BnF lo almacenaba entre una veintena de manuscritos que en proceso de recatalogación.
Siguiendo el rastro. Goy tuvo una corazonada (una basada en su amplio conocimiento del compositor austriaco), pero eso no es suficiente para atribuir un cuaderno anónimo a Mozart. Para confirmar sus sospechas acudió a Laurence Decobert, jefa del Servicio de Iconografía y Documentación del Departamento de Artes Escénicas de la BnF y buena conocedora del compositor austriaco. De hecho participó en la exposición ‘Mozart, una pasión francesa’, de 2017.
Su análisis también debió de apuntar a la autoría de Mozart porque Goy y su colega decidieron acudir a un tercer especialista. Hace solo unos meses, en abril, llamaron a la puerta de Armin Brinzing, el director de la Biblioteca Mozartiana de la Universidad Mozarteum de Salzburgo. El experto tampoco tuvo muchas dudas: confirmó la atribución y, sobre todo, destacó la importancia histórica de la obra. «Es el descubrimiento más importante de Mozart en décadas», reivindica.
¿Qué contiene el cuaderno? El documento contiene 44 folios manuscritos con siete obras breves para flauta y arpa, además de ejercicios de composición, nada extraño si tenemos en cuenta el contexto en el que lo sitúan los expertos: la BnF cree que recoge las lecciones de composición que Mozart impartió a Marie-Louise-Philippine de Bonnières de Guînes, una aristócrata tres años menor que el austriaco y que es recordada sobre todo por su habilidad como arpista.
«El uso de papel francés en el manuscrito y su contenido (ejercicios de composición y siete piezas para flauta y arpa) sugieren que da testimonio de las lecciones que Mozart impartió directamente de mayo a julio de 1778, durante su última estancia en París, a de Guînes», explica el organismo francés. La joven arpista, que por entonces tenía 19 años, era la hija mayor de Adrien-Louis de Bonnières de Souastre, duque de Guînes y gran amante de la música.
De hecho el propio duque tenía fama de ser un virtuoso flautista. Al contratar a Mozart como profesor de composición esperaba que su hija creara «grandes sonatas» para los instrumentos que ambos tocaban: ella el arpa; él la flauta.
«Lo he intentado todo». El cuaderno localizado entre las baldas de la BnF completa un episodio de la vida de Mozart que ya conocíamos en parte. A través de una carta que Wolfgang escribió en mayo de 1778 a su padre, Leopold, quien permanecía en Salzburgo, sabemos por ejemplo que su joven pupila quizás fuese una habilidosa arpista, pero no parecía tener madera de compositora.
«No tiene ideas, no sale nada de ello. Lo he intentado todo con ella», reconocía frustrado Mozart. En general su estancia en París no fue todo lo provechosa que esperaba. No recibió el reconocimiento que deseaba y Goy explica que el duque nunca llegó a pagar al austriaco por un concierto de flauta, arpa y orquesta que le encargo. «Ni siquiera sabemos si la familia Guînes llegó a interpretar las piezas».
¿Por qué es importante? Localizar un manuscrito perdido de Mozart siempre es una buena noticia, aún más si (como ocurre en este caso) incluye varias piezas desconocidas. El cuaderno encontrado por Goy presenta sin embargo una serie de peculiaridades que lo hacen aún más interesante a nivel histórico.
Por ejemplo, las obras están pensadas para una flauta que el duque había comprado en Londres, un instrumento «raro, sino único en París», aclaran desde la BnF. Además, Mozart no dedicó a la flauta o el arpa la misma atención que sí prestó a otros instrumentos para los que creó más repertorio, como el clarinete. La nueva obra de la BnF se completa además con anotaciones que parecen 100% tomadas por la alumna y seis páginas finales en blanco, sin anotaciones.
La gran pregunta. El manuscrito es fascinante, pero lo cierto es que los expertos parecen tener pocas dudas sobre cuál es su origen. La BnF cree que es una de las piezas «confiscadas» en la mansión del duque de Guînes a mediados de 1794, durante el período del Terror de la Revolución Francesa.
El propio Goy recuerda que en los Archivos Nacionales de Francia figura un inventario que cita «dos fajos de partituras» encuadernadas sacadas de la casa del aristócrata en mayo de 1794, después de que este buscara refugio en Inglaterra. Lo cierto es que en los últimos años los melómanos han disfrutado del hallazgo de varias obras desconocidas de Mozart, incluidas piezas de su adolescencia.
«De los más importantes». Quien quiera disfrutar de las piezas breves para flauta y arpa que acaban de reflotar de los archivos de la BnF puede hacerlo ya en una interpretación realizada el 21 de junio en la sala Ovale de la biblioteca y que se retransmitió al día siguiente en Radio France, en el programa ‘Relax!’
«Este descubrimiento es uno de los más importantes de las últimas décadas. Por dos razones: nos permite documentar la última estancia de Mozart en París y nos revela, en su vida cotidiana, las actividades del joven profesor Mozart, en diálogo con su alumna», celebra el presidente de la Biblioteca Nacional, Gilles Pécout.
Imágenes Wikipedia 1, 2, 3 y Élie Ludwig/BnF
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La noticia
En 1778 Mozart intentó enseñar composición a una noble francesa. No le fue nada bien, pero gracias a ella ahora tenemos obras inéditas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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