Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – Cómo limpiar periféricos blancos sin que amarilleen con el tiempo

El color blanco es uno de los más atractivos para un conjunto de hardware en nuestra habitación. Simboliza la pureza, la paz y también el atractivo alternativo. Pero también es esencial saber que es el color más sucio de todos. Es decir, posee una capacidad sin igual para mancharse ante la mínima gota o mota de polvo.

Esta condición, que afecta a teclados, ratones, auriculares o cualquier dispositivo de este color, no siempre se debe a la suciedad acumulada. A veces, el color blanco comienza a amarillear por una reacción química del plástico al entrar con la luz ultravioleta o con el sudor de las manos. Por lo tanto, para conservar la estética minimalista y profesional, vamos a necesitar algo más que una limpieza superficial periódica.

Es necesario que hagamos algo más para cuidar el material sin poner en riesgo los componentes electrónicos de su interior. Por eso es tan importante utilizar los productos adecuados para evitar la oxidación del plástico antes de que el daño sea irreversible. Precisamente, vamos a explorar las distintas maneras para higienizar cada tipo de periférico para que tu ratón o tu teclado puedan lucir como el primer día.

Técnicas de limpieza diaria para teclados y ratones

El color amarillento nace, en la mayoría de los casos, de los aceites naturales que desprende la piel y el polvo que se deposita sobre la superficie. Por lo tanto, para los ratones blancos, lo más recomendable en este caso es utilizar un paño de microfibra de alta calidad que esté ligeramente humedecido de alcohol isopropílico al 70%. Este producto es el más ideal de todos, pues se evapora a altas velocidades y no invade el funcionamiento de ningún circuito interno. Lo que permite desinfectar la zona de agarre y limpiarla justo donde más se acumula el sudor de la palma.

Ratón blanco Logitech Wireless. Foto: Logitech.

Es fundamental que frotes con suavidad las partes laterales, ya que son las que más sufren el roce constante y donde suelen aparecer primero las manchas. Lo ideal es que puedas repetir este proceso una vez por semana para evitar que cualquier residuo orgánico penetre por los poros del plástico.

En el caso de los teclados, la situación se complica algo más. Lo ideal es realizar una limpieza profunda cada pocos meses, retirando todas las teclas de manera adecuada para no romper las teclas e interruptores. Una vez que las hayas retirado, puedes lavarlas en un recipiente con agua tibia y jabón neutro, frotando cada una con un cepillo blando. Y, por supuesto, asegúrate de que las teclas estén secas antes de volver a colocarlas. Mientras lavas las teclas, aprovecha para usar aire comprimido para retirar las partículas de suciedad que se esconden entre los interruptores.

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