Durante estos últimos meses, los problemas con el stock de ciertos componentes de hardware han hecho que muchas empresas, incluida Intel, hayan comenzado a no ver con tan malos ojos procesadores que, en otras épocas, hubiesen prácticamente destruido, por no estar a la altura.
Sin embargo, ahora mismo, todo vale, y eso que no creías que era tan bueno, te puede salvar, al menos a nivel económico, de conseguir un producto por un precio razonable, pese a que no sea el mejor de todos, ya que actualmente la demanda es tan alta que ya no importa.
Intel vende procesadores antiguos y «malos»
Lo interesante de todo este cambio es que Intel ha pasado de ver ciertos chips como “fallos” a verlos como una oportunidad real de negocio. Antes, cuando un procesador no alcanzaba los estándares más altos durante las pruebas de calidad, simplemente se apartaba o se descartaba. Era material que no entraba en los productos principales y que, en muchos casos, acababa sin uso claro.
Ahora la situación es muy distinta. Ya que hablamos de una enorme demanda de procesadores, y, por tanto, esos chips que antes se consideraban de segunda han empezado a tener salida. No porque hayan mejorado, sino porque todo ha cambiado: hay más necesidad de hardware que capacidad de producción para cubrirla. En este punto, incluso un procesador “recortado” o menos potente puede ser perfectamente útil para ciertos clientes, sobre todo en equipos de oficina, sistemas básicos o cargas de trabajo que no requieren el máximo rendimiento.
Es decir, en lugar de tirar lo que no llega al nivel “top”, ahora lo vende en otras gamas. Eso reduce desperdicio y mejora el rendimiento económico de cada proceso de fabricación, algo clave cuando producir chips avanzados es cada vez más caro y complejo. Hasta hace poco, con la competencia que había, era imposible hacer esto, ya que podías quedarte por debajo. Sin embargo, ahora, los clientes, prefieren tener stock, y más barato, a tener que esperar y pagar mucho más.
Foto de un Intel Core Ultra 5 250K Plus instalado en la placa base. Foto: TechPowerUp.
Además, el crecimiento de la inteligencia artificial y de los centros de datos han hecho que prácticamente todo tipo de CPU tenga salida. Muchas empresas ya no buscan siempre lo más potente (debido a que llega un punto en que no es necesario para todos tanto rendimiento), sino disponibilidad y estabilidad, aunque eso implique aceptar componentes algo más modestos. Para ver películas o navegar, no hace falta lo más nuevo del mercado, y a estos clientes es precisamente a los que quieren llegar.

