La frecuencia de sondeo de un ratón nos indica cuántas veces por segundo el dispositivo se comunica con el PC para «decirle» la posición del cursor. Por ejemplo, 1000 Hz significa que el ratón envía su posición al PC 1000 veces por segundo; cada 1 ms envía un pulso. Un ratón de 8000 Hz, en cambio, envía su posición 8000 veces por segundo.
En teoría, un mayor sondeo debería traducirse en un movimiento más preciso y menos «minisaltos». Más aún en pantallas de alta frecuencia como en 240 o 360 Hz. Y aun así, la mayoría de análisis coinciden en que, para los usuarios normales, la diferencia entre 1000 Hz y 8000 Hz es mínima, porque el resto del sistema añade más latencia en esos milisegundos de tiempo: monitor, GPU, drivers…
Por lo tanto, es fundamental conocer lo que es el sondeo del ratón, qué supone el salto de 1000 a 8000 y si este número sirve para sacar una ventaja real en gaming. ¿Es un recurso de marketing, pensado para vender más caro, o tiene un impacto real suficiente?
Cómo influye la frecuencia de sondeo
La frecuencia de sondeo de un ratón, tal y como te hemos adelantado arriba, nos dice cuántas veces por segundo el ratón envía su posición al PC. Ya hemos comentado la diferencia de velocidad entre uno de 1000 Hz y otro de 8000. Mientras que en 1 milisegundo, el de 1000 Hz envía una señal, el de 8000 Hz necesita 0,125 ms para enviar un solo pulso o señal. Por lo tanto, 8000 Hz reduce mucho la latencia de entrada y hace que el cursor capture más «puntos de movimiento». Lo que se debería traducir en un movimiento más continuo y menos «saltos» en pantallas que estén a la altura.
Pero a la hora de la verdad, los tests subrayan que la diferencia que se percibe es mínima para la mayoría de usuarios. Porque lo que influye en última instancia es el sistema entero. Influyen el renderizado, el monitor, el sistema operativo, los drivers…
Todo esto introduce una mayor latencia que la diferencia pura entre 1000 y 8000 Hz. Además, aumentar la frecuencia de sondeo supone una carga extra para la CPU, el consumo de batería de ratones inalámbricos e incluso un peor funcionamiento si el controlador USB no está bien optimizado.

